Comprometido con la educación, el Museo de La Ligua se vincula con liceos de la zona para que niños y jóvenes aprendan a valorar y conservar su patrimonio.
Katya Padilla Macías
Red de Archivos Patrimoniales
ARPA-PUCV
Resulta esperanzador conocer experiencias educativas orientadas a crear conciencia en niños y jóvenes, para que conozcan y aprendan a valorar sus raíces y su ciudad. El Museo de La Ligua se muestra como un ejemplo digno de ser imitado, dado su compromiso con la educación escolar local.
El Museo de La Ligua nace a fines de la década del setenta, gracias a la iniciativa del profesor Arturo Quezada y un grupo de alumnos del Liceo B-1 (actual Pulmahue), quienes formaron una academia de arqueología conocida como Yacas. La recopilación de materiales, hizo necesaria la habilitación de un espacio en el mismo liceo, que se hizo chico para el año 1985. Conciente del aporte a la educación, la autoridad municipal de la época entregó, en comodato, el edificio donde actualmente se ubica el museo y que correspondía al antiguo matadero de la ciudad
En los noventa, La Ligua vivió un boom económico gracias a la industria del tejido, éxito que también se vio reflejado en el museo, a través de la contratación de profesionales como arqueólogos, archivistas e investigadores. En esa época también surgió la Revista Valles, especializada en estudios regionales sobre arqueología, antropología, historia local y folclor de la provincia de Petorca. El primer número salió en 1994, pero luego dejó de publicarse por falta de recursos.
A punta de proyectos ha crecido este museo, ya que se ha adjudicado más de diez fondos concursables entre FONDART, Fundación Andes y FNDR (Fondo Nacional de Desarrollo Regional), pudiendo ampliar y equipar sus espacios para atender de mejor forma los requerimientos de la comunidad.
En su constante preocupación por vincularse con los colegios de la zona, uno de los proyectos ganados (FONDART 2002) consistió en hacer vivir a los estudiantes todo el proceso de una investigación arqueológica, desde la ubicación del sitio, pasando por excavaciones y análisis de materiales en laboratorio, hasta su posterior difusión. Esta última consistió en una muestra arqueológica itinerante que recorrió 25 colegios de la provincia.
Colecciones
Las colecciones del museo provienen de sitios arqueológicos prehistóricos de los valles de La Ligua y Petorca. En la sala principal, a través de fotografías antiguas que los mismos liguanos fueron donando, se armó una exposición que muestra como era La Ligua desde inicios del siglo XX hasta 1980.
Destaca también la exposición “Pueblos originarios de Chile a la llegada de los españoles”. Aquí se observa una reproducción de los distintos pueblos originarios de nuestro país, montaje que fue realizado por el equipo de profesionales del museo, con la colaboración de alumnos de enseñanza media del Colegio Santa María y del Liceo Pulmahue.
También resulta impresionante el mural “Los hombres de los conchales”, creación del pintor liguano Jorge Salinas. La imagen muestra una escena de la vida diaria de antiguos habitantes de la costa chilena, al comienzo de la era cristiana.
En su desvelo por educar en torno al patrimonio local, desde el año 2003, el Director del Museo de La Ligua, Darío Aguilera, junto a otros profesionales, ha estado trabajando en un libro sobre la historia de la ciudad, que narra desde la prehistoria hasta nuestros días. La iniciativa surgió debido a que consideraron una falencia el no contar con bibliografía que hiciera referencia a los orígenes de los liguanos. Amén de lo mismo, también están desarrollando un programa educativo integral, que vaya de la mano con las exposiciones del museo y así contribuir con la Reforma Educacional que hace énfasis en el estudio de “lo local”.
El pasado 29 de noviembre, el Museo de La Ligua cumplió veinte años funcionando formalmente, preocupado siempre por la educación escolar, sello que lo ha identificado desde su nacimiento.
Para mayor información, contactarse con Darío Aguilera, Arqueólogo, a través de museodelaligua@tie.cl o al fono 033-712143.
Fuente: Museo de La Ligua.